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Quistes en los ovarios

Prof. Dr. Pedro Acién

La palabra Quiste quiere decir simplemente bolsa o cavidad llena de líquido, y si es un quiste simple, casi con seguridad es benigno.

En términos médicos, un quiste quiere decir simplemente una bolsa o cavidad llena de líquido (que en la ecografía se ve negro o eco-negativo), y que si es un quiste simple (es decir, no tiene partes sólidas, papilas o tabiques dentro) es casi con seguridad benigno. En los ovarios, quistes de 2-3 cm (pero a veces hasta de 5-6 cms) están presentes todos los meses, y son simplemente los folículos que se forman para ovular y poder quedar la mujer embarazada (es decir son quistes funcionales normales). El problema puede estar, a veces, en distinguirlos de los quistes relacionados con una neoplasia o tumor. Pero suele bastar con repetir la ecografía tras la regla siguiente. La mayor parte de los quistes ováricos no son neoplasias y tras la menstruación regresan y desaparecen. La neoplasia, sin embargo, persiste en el mismo lugar y con similares características.

De los diferentes tejidos que componen el ovario y de sus derivaciones celulares específicas puede originarse una gran variedad de tumores benignos y malignos, todos generalmente asintomáticos; las alteraciones del ciclo, de la regla (generalmente atrasos menstruales), sin embargo, son la base o consecuencia, o están relacionadas con los quistes funcionales. Pero muchos crecimientos quísticos funcionales no son bien diagnosticados y son motivo de temor en las mujeres, de la realización de intervenciones innecesarias o incorrectas y de la extirpación de ovarios en cirugía abdominal por otras indicaciones. Por tanto, el médico debe siempre hacer todos los esfuerzos posibles para establecer un diagnóstico más exacto de las formaciones o quistes que pueda observar en el ovario y reconocer la naturaleza funcional de los crecimientos ováricos no neoplásicos, evitando la cirugía. En ocasiones pueden coincidir quistes funcionales, neoplásicos y otros en la misma paciente.

Las neoplasias benignas del ovario son habitualmente quísticas y, aparte de los dermoides (frecuentemente de aspecto quístico con porciones sólidas en la ecografía, y que son los tumores ováricos más frecuentes en mujeres jóvenes de 20-30 años), los quistes neoplásicos más comunes en el ovario son los serosos, los mucinosos y luego, los descritos como de paraovario (que están al lado, pero no en el ovario mismo). Los serosos, y sobre todo los mucinosos, pueden alcanzar tamaños enormes, hasta más de 30 cms, ocupando todo el abdomen, como un embarazo a término, pero por lo demás suelen ser asintomáticos y frecuentemente son hallazgos ecográficos en un revisión ginecológica. Cuando son de tamaño pequeño o mediano, como pelota de tenis o naranja, es cuando existe mayor riesgo de "torsión de un quiste de ovario" al hacer un movimiento brusco o giro del cuerpo, quedando el quiste sin riego sanguíneo y provocando dolor agudo en la mujer que le obliga a acudir de urgencia y seguramente a ser intervenida quirúrgicamente.

Como los quistes neoplásicos del ovario no tienen sintomatología específica, salvo el aumento de volumen del abdomen referido o los síntomas urinarios por compresión de la vejiga, solo se diagnostican mediante una exploración cuidadosa y con la ecografía. Si en una radiografía se ven partes óseas, frecuentemente dientes, se trata con seguridad de un quiste dermoide (benigno). Otras exploraciones (TAC o RM) y datos analíticos (velocidad de sedimentación, marcadores tumorales) pueden ser necesarios para descartar o afianzar el posible diagnóstico de malignidad, especialmente si no son quistes simples (si hay proliferaciones papilares o tabiques gruesos) o se trata de tumores sólidos. También depende de la edad de la mujer porque la proporción de benignidad frente a malignidad en mujeres jóvenes y antes de la menopausia es de 7-10 veces frente a 1, mientras que en las mujeres postmenopáusicas es de 1 a 1.

En cuanto al tratamiento de los quistes de ovario, ya hemos indicado que en los funcionales no hay que hacer nada (expectación, eventualmente progesterona o píldora, y reevaluar tras regla), en los quistes de endometriosis ya al exponer esta patología se describe su conducta, y en los demás quistes ováricos el tratamiento en principio es quirúrgico, puesto que no podemos saber con absoluta certeza la benignidad o malignidad, y además, tienen el riesgo de torsión, o en los grandes comprimir otros órganos. Según el caso y la sospecha diagnóstica, debe hacerse una laparoscopia o laparotomía, y luego, la extirpación (solo del quiste, del ovario o anejo, o ampliada del aparato genital o veces más) depende de los hallazgos, pero también, y sobre todo, de la edad de la paciente y los deseos de fertilidad posterior. Incluso en presencia de cáncer limitado a un ovario se puede y debe ser conservador en mujeres jóvenes.